Historia de la Iglesia en Huesca
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La Biblia enfatiza la importancia de la oración, la persistencia en la comunicación con Dios.
Al ser constante en la oración, se fortalece nuestra relación espiritual, se encuentra consuelo en tiempos difíciles y se experimenta un crecimiento en la confianza y la fe.
La constancia en la oración ayuda a mantener una perspectiva centrada en los valores espirituales, a recibir guía divina y a encontrar paz interior.
En resumen, la práctica constante de la oración ofrece una conexión continua con lo divino, brindando beneficios espirituales y emocionales.
Ahora os quiero relatar como la constancia, la oración y la confianza en Dios de un pequeño grupo de personas, hicieron posible que hoy tengamos aquí este templo para adorar a Dios. Y, lo que parecía imposible se convirtiera en una realidad.
Todo empieza en 1975, hace casi 50 años.
Un grupo de jóvenes que estaban en un campamento en el Pirineo se desplazan a Huesca a realizar trabajo misionero.
En aquel momento, en Huesca no había presencia adventista.
Cinco años después, en 1980 las iglesias de Zaragoza se lo toman en serio y deciden realizar una campaña misionera continuada en la ciudad.
Durante meses todos los sábados por la tarde se desplazaron hasta aquí entre 30 y 40 hermanos. Que se distribuían por toda la ciudad. Una vez al mes lo hacían los jóvenes.
Se hacen buenos contactos, y en poco tiempo, 30 personas están recibiendo estudios bíblicos.
Se necesita un lugar para reunirse y se decide alquilar un piso. Se alquiló en la calle Martínez de Velasco. Era un quinto piso. Se hace una pequeña reforma y se habilita una sala como capilla. Allí comienzan las primeras reuniones. Se hacían los sábados por la tarde. Durante un tiempo se encargaría del grupo un colportor (Jesús Carreras).
Tres años después en 1982 se haría cargo del grupo una instructora bíblica (Carela Gullón).
Aquel grupo empieza a dar frutos. En 1984 se realiza el primer bautismo en Zaragoza. Le seguirían varios más en el rio Alcanadre y el Guarga. En Zaragoza se hizo una invitación para que algún hermano viniese a vivir a Huesca para apoyar. Quizás podría ser algún jubilado. De Zaragoza no llegó nadie. Sin embargo, llegó un hermano con su esposa desde Barcelona. Tenían una hija aquí y decidieron venir y establecerse. Eran los hermanos Joaquín e Ignacia.
Se realizan varias campañas públicas de salud y Planes de 5 días para dejar de fumar en centros públicos y privados.
Los cursos son muy bien acogidos por la población. Pero un piso no es un lugar adecuado para continuar con las personas interesadas.
Se decide que había que disponer de un local. En principio se pensó en alquilar. Durante muchos días se buscó un local que reuniera unas mínimas condiciones. Los precios eran desorbitados. Además había que acondicionarlo, y eso suponía un gasto añadido muy importante. Las normas exigen aislamiento etc. se nos va de las manos.
Ante tal problema lo pusimos en oración en manos del Señor y confiamos en Él. Mientras, se continuó buscando, algo tenia que aparecer. Todo era carísimo. Un día haciendo cuentas, comprobamos que si se alquilaba un local, al cabo de 10 años habíamos pagado el valor del local. Y si el dueño quería, nos echaba. Y estábamos igual que al principio, en la calle, teniendo que volver a empezar. Entonces se pensó en la opción compra. Pero, no teníamos dinero. Decidimos que podíamos pedir una hipoteca e ir pagándola poco a poco.
Éramos muy pocos, los que podíamos comprometernos, apenas tres familias. Aun así se aceptó ese compromiso. Las iglesias de Zaragoza, posiblemente, ayudarían, quizás la Unión también.
Con la finalidad de recoger algo más de dinero, en una reunión, el hermano Joaquim hizo una sugerencia: Que cada uno de los que estamos aquí ahorre cada día en valor de un chicle y eso se podía hacer extensivo a otros hermanos y así colaborar. Desde luego que con ese dinero no hubiésemos llegado para pagar la hipoteca.
El plan se llevó adelante por fe. Lo habíamos puesto en oración y confiábamos que el Señor nos ayudaría. Así que, se comenzó a mirar locales, empezando por locales antiguos que por lógica serían más baratos. Pero todos los precios eran muy altos. Después comenzamos a ver locales nuevos.
Un día, donde menos podíamos imaginar, localizamos unos locales en construcción a un precio muy interesante. Era precisamente aquí, donde estamos hoy. Enfrente había campos de cultivo. La calle estaba cortada por unas edificaciones antiguas, no se podía acceder a Ramon y Cajal y sus propietarios se negaban a abandonarlas. Una zona que en aquel momento no tenía ningún interés comercial.
En esta calle había venido a vivir un amigo nuestro, que a su vez era amigo del dueño de la inmobiliaria con la que estábamos negociando. Cuando se enteró, que estábamos mirando un local, sin dudarlo un momento, Nos dijo que lo iba a ver y que tenía que bajarnos el precio. En el siguiente encuentro la inmobiliaria nos bajo el precio. Lo que rebajó era muchísimo dinero. Esto fue una inyección de ánimo.
A la tesorería de la Iglesia, comenzaron a llegar donaciones en efectivo para la nueva iglesia. Todas las semanas iban llegaban donativos. Mientras, seguían las gestiones para la compra. En poco tiempo, llegó tal cantidad de dinero, que cuando se hizo la escritura, ya había suficiente para pagar el local. El local se pagó al contado. Era el año 1988.
Ahora, había que acondicionarlo. No había paredes, el suelo era de cemento, sin electricidad, sin agua, sin ventanas.
Durante dos años nos reunimos en el piso de un hermano, mientras se realizaba la obra, además de toda la burocracia. Proyectos, arquitecto, aparejador, dirección de obra, permisos municipales etc.
Y continuaba llegando dinero a la tesorería. Se pagaron los gastos de aparejador, del arquitecto y se le iba pagando a la empresa constructora, mientras la construcción avanzaba.
Después fue llegando el mobiliario. Nunca falto dinero. El Señor nos bendijo en abundancia. Confiamos en el, y nos dio mucho más de lo que nunca podríamos haber imaginado.
El 10 de febrero de 1990 se hizo la inauguración y dedicación del templo al Señor. No había deudas. Todo estaba pagado.
Teníamos una iglesia nuestra. Ahora faltaba llenarla de fieles. En aquel momento toda la membresía ocupaba dos bancos.
La Iglesia de las Fuentes de Zaragoza nos tomó en adopción. Se ofrecieron a ayudar en todo lo que necesitáramos y el resto de iglesias también. Económicamente, hasta el día de hoy nunca necesitamos ayuda económica.
Después vinieron más bautismos. Se continuaron haciendo más campañas. 15 años después de que se comenzara en aquel pequeño piso éramos ya suficientes para dejar de ser grupo y ser una iglesia.
Hubo mas bautismos. Algunos en el rio. Otros en la iglesia.
En la iglesia había un buen número de jóvenes y muchas actividades.
El día de la inauguración como iglesia estuvimos acompañados por el Pastor Manuel Vega, y Jose Antonio Ortiz, que fue el que estuvo aquí durante todo el proceso de construcción. También participó el Pastor Celestino Muñoz que vino desde la Unión Española para el acontecimiento. Y termino con las palabras que el pastor Manuel Vega dedicó a la nueva iglesia, como añadida a la Unión Española:
"Hoy 8 de junio de 1996 comienza una nueva etapa en la historia de la Iglesia de Huesca.
Es como volver a empezar nuevamente. Con mucha ilusión hemos esperado y deseado éste momento, pero un nuevo desafío se presenta ante nosotros.
Sentimos una tremenda responsabilidad, por eso seguimos confiando en quien nos ha guiado hasta hoy, y ha echo de lo imposible una realidad.
Nuevamente nos ponemos en sus manos y pedimos su sabia dirección en esta nueva etapa.
Por eso, mis queridos hermanos también necesitamos contar con todo vuestro apoyo y cuando oréis a nuestro Padre rogarle por esta pequeña iglesia, por la Iglesia de Huesca que hoy ha nacido.
8 de junio de 1996."
La constancia, la perseverancia, y la oración al Padre, hacen que lo que parece imposible sea posible.
El poder De Dios sigue estando ahí, a nuestro alcance, igual que en los tiempos de Jose, Moisés Nehemias o San Pablo. Solo necesitamos confianza, constancia, perseverancia y mucha oración. Lo demás es obra del Señor.
En esto creemos y en esto confiamos.